miércoles, 26 de noviembre de 2014


21/22-VIII-2012 Y DE VACACIONEEEEES: ¡¡AL PIRINEO!!
Sí, ya lo he comentado, los peligros de un padre "motivao". A cuenta de negociar con mis hijos unos días en la playa les he sacado una estancia veraniega relámpago en el monte. Lo cierto es que no se muy bien qué itinerario realizar. Esto será muy largo, este mucho desnivel, este es más feo, este....Al final decidido, nos subimos a Respomuso a dormir y al día siguiente cruzaremos a los ibones de Arriel y volveremos al punto de partida: el embalse de La Sarra.
Por supuesto que los llevo totalmente engañados, para nada les he contado ni lo lejos que está, ni todo lo que hay que andar, ni todas las cuestas que habrá que superar. Eso sí, les ha hablado maravillas de los lagos e ibones, de lo guai que es dormir en un refugio, de la cena, del desayuno, etc, etc.
El caso es que el día 21 a las 8 de la mañana suenan dianas y esto es lo que encuentro.
Mateo digamos que más o menos normal.

Lo de Miguel ya es un poco más raro.
 Cuesta lo suyo despegarlos de la cama, pero aunque sea en modo zombi consigo que se sienten a desayunar.
¡Qué cosa! Cómo se nota que están de vacaciones, si fuera durante el curso no estarían tan sonrientes.



Vestidos de montañeros.
Como los hobbits en la Comarca inician la aventura.

Se hace necesario refrescarse, hace muuuuucho calor.


Subir con niños al monte requiere buenas dotes de paciencia y saber transformar la ascensión en un juego continuo. Hay que evitar por todos los medios que piensen en lo que se están cansando. Así que hay que hacerse a la idea que para llegar a Respomuso echaremos el día. ¡Sin prisas!
Robin de Locksley.
 
¡¡Madreee, no mires para abajo!!
Mateo y la barrita energética última generación.
Miguel es más tradicional. Vamos, con la lata de sardinas de toda la vida. Aunque Mateo reza para que le deje algo.
Con el embalse de Respomuso a la vista Mateo decide que se para a descansar en una butaca muy especial. Miguel insiste en que ve el Refugio, en que ya hemos llegado.
Efectivamente: ¡¡Prueba superada!!
Llegados al refugio todo es nuevo y el cansancio se olvida. Toca investigar. Que si los baños, que si las habitaciones, que si las literas, que si el comedor, que si la gente. Pasamos la tarde viendo los burros que rodean el refugio y disfrutando de un precioso atardecer antes de entrar a cenar.
Cena refugiera típica, además hay hambre.
¡¡Vaya par de piratas!!

Tras una noche como de refugio, olor a pies y ronquidos, amanecemos bastante temprano. Un buen desayuno y comenzamos la marcha camino de los ibones de Arriel. Nuestro objetivo es ver el Palas y el Balaitus, montes de los que mis pobres hijos han oído hablar últimamente.
Selfi de la compañía y nos despedimos de Respomuso.
 
El camino de los Arrieles, hay que ir tranquilo que la caída es de aupa.
Ya tenemos al Palas en lontananza.
 
Así se quedó Mateo tras mis explicaciones sobre el Balaitus.
 
La historia se repite y Miguel acapara la lata de sardinas bajo la atenta mirada de Mateo.
Los niños cairn.
 
Parada obligada necesitamos aguaaaaaaaa.
 
La bajada como era de esperar se hizo larga, larga, larga. Pero todo llega a su final y también nuestra excursión, que terminó en la terraza de La Sarra con unos buenos helados.
¡¡¡Bufff pero cuándo se acaba esto!!!
 
 
¡¡Esto sí que mola!!
























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