domingo, 1 de febrero de 2015

3-III-13 ASEDIO A JENTILBARATZA 14-VIII-13

Pues sí, un asedio resultó al final, pues como las grandes fortalezas costó hacerse con ella, casi seis meses. Buscando y rebuscando donde poder hacer alguna vía larga con Miguel me parece que la arista de Jentilbaratza, en Ataún, puede ser una magnífica alternativa. Equipada, con poca dificultad, en principio sólo un par de pasos, aproximación nula, entorno bonito a 45 minutos de casa. Pues nada, a por ello. Estábamos preparados.
Pero amigos sobre el papel todo está muy clarito, hasta que se llega al sitio y la pared impone sus condiciones. En este caso en modo de dificultad insalvable para Miguel. El segundo largo tiene un paso difícil, obligado y muy alto, es decir que sin un estribo no va a poder pasar.
Primer intento en Marzo, todavía feliz al comienzo de la vía.

Primera reunión, ya no tan feliz cuando le digo que retirada, que nos tenemos que bajar, que hay un paso que no va a poder hacer. No nos vino mal para enseñarle cómo retirarse de mitad de una vía, rapelando con orden y concierto.
Bueno, a la vista de la situación, se impone la compra de un estribo. Material que por otra parte creo que es necesario a nada que se escale de vez en cuando en el monte, puede sacarnos de algún apuro, sobre todo cuando se es un escalador bastante lamentable como es mi caso.
Pasan los meses y en pleno verano, buen sitio para escalar esta arista en donde pocas veces hará mucho calor, nos convencemos de darle otro intento. Eso si esta vez con nuestra arma secreta.
La placa de primer largo, ya viene por ahí el torpedo.

Joder, pero que posturitas me hace.

Ahora viene cuando la matan, travesía a la izquierda y diedro desplomado sobre repisa inclinada.

Je, je, quién se habrá dejado esta escalerica aquí. Vaya cara de pillo.

Bueno un poco habrá que pretar o qué.

Largos de transición.

¡Mecagüen, pero no decías que ya no había pasos difíciles!

¿Pero tío, porque no has puesto el estribo? Glubbs, se me ha olvidado.

Venga tronco que esto está casi hecho.

Cimaaaaaaa. Vaya par de frikis.

Ahora ya poniendo pose de chulillo.
Buen sitio este de Jentilbaratza para una mañanera escaladora, seguro que volveremos más de una vez.


17-II-13 ¡¡A POR EL ADI O NO!!

Esta vez tocaba disfrutar de otra forma, buscar un sitio más cercano y cómodo. Así que los tres mosqueteros, junto con Ander, amigo de Miguel, nos fuimos a ver si podíamos subir al Adi. ¡¡Pobre infeliz!! Acaso no se que lo que unos niños quieren es disfrutar de la nieve, sufrir los rigores del frío en pies y manos hasta que el dolor les haga llorar y le obligue a la retirada. Vamos, que hacer cima o no, no es que no les importe, es que ni piensan en ello. Así que nada: A JUGAR.
Jopé, vaya pintas.

Tan chiquitín y ya haciéndose el interesante, o será que está helado.

En este punto es en donde les explico donde está la cima, lo poco que falta y esas cosas, hasta que me doy cuenta que no me hacen ni caso y que se han tirado al suelo a revolcarse por la nieve.

Lo de tirarse al suelo no era broma.

Sin más, son diferentes formas de entender un descenso.


7-I-13 VUELTA AL ASPE

Tras una avalancha inagotable de seguidores pidiéndome que continúe con el blog, aprovecharemos este domingo invernal, para continuar con las historias. En este caso inauguramos las del año 2013. ¡¡Bufff o me doy prisa o no llego nunca al 2015!! Vamos a ello. Recién pasadas las navidades se decide visitar al Aspe. Subir un monte siempre es algo especial. Hoy para unos es la primera vez, para algunos quizás la veinteaba y para otros un retorno de recuerdo amargo que sólo así se va dulcificando y comprendiendo.
Poca nieve al comienzo de la ascensión.

La zona del embudo con la nieve muy dura.

El extremeño que contratamos abriendo huella.
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Cara sur, por ese tubo central bajé con Rubén. Buena alternativa a la normal, pero mejor para subir que para bajar.

Cima del variopinto grupo. Estas jornadas son las buenas.

Así lucía el Pirineo.