miércoles, 26 de noviembre de 2014

11-VIII-2012 LA ÚLTIMA ASCENSIÓN Seguro que a lo largo de la vida de este blog en más de una ocasión aludiré a lo excepcional que fue tal o cual actividad, pero la de este día seguro que será la más especial que realice jamás en el Pirineo. El 20 de Noviembre de 2011 falleció nuestro padre y después de cumplir con algunas de las cosas que sabíamos le hubieran gustado, nos quedaba esta: acompañarle en su última ascensión a la Mesa de los Tres Reyes. Mi padre ascendió la Mesa en más de una ocasión, y para él era el monte de los montes, la cumbre por excelencia. Era su techo en sus actividades montañeras, subir la Mesa era tocar el cielo por un día. Habiamos decidido que parte de sus cenizas permanecerían en este monte tan emblemático y en el que tanto disfrutó. Sí, ya se que es sólo un símbolo un tanto sensiblero, pero aunque a veces los detestamos en otras ocasiones necesitamos símbolos que nos ayuden en esta existencia a veces difícil de comprender. Bueno, pues esperamos a que un buen día del verano nos permitiera una ascensión agradable. En principio la idea era subir los dos hermanos, pero ¡¡¡¡SORPRESA!!!!, mi sobrina Uxue, valiente donde las haya, decide que ella también acompañará en su última cima al Aitatxi. ¡¡Pobrica!! No sabe lo que le espera, es la primera vez que sube a un monte y tiene un merito terrible.


Preparando los bártulos.

Ya he comentado que lo del palo es irrenunciable, pero ese sombrero de peregrino. No fastidies.

Ahora el hermano enterao en plan azafata, a sus espaldas pueden contemplar la Peña Ezcaurre y bla, bla, bla..

A su derecha la bella estampa del Txamantxoia y bla, bla, bla....

Al lorete con las gafas de ciego del Lazarillo y con el sutil plegamiento de rodilla derecha de mi sobrina. ¿Será casual?

Buffffff, esto se pone tieso.

Pero qué sobrina más guapa que tengo.

¿Qué le hacemos caso? Pero si está indicando al lado contrario que casi todos los letreros. No se, no se.

Sí, sí, sujeta al abuelo que mira que cara se le ha quedado cuando ha visto las grietas.

Pues sí, tenía razón, allí en lontananza amigo Sancho tenemos al gigante.

Esto ya es otra pose. Un tío elegante con un telón de fondo de categoría. ¡¡Esas agujas de Ansabere!!
Descansito antes de la pirámide cimera.

A mira maja, a hora ya no sonríes. Lo que me ha costado pillarte así.

Comienza la trepada, que poco le gustaba a nuestro padre este trozo.

¡¡Menuda jabata!!

Nada, nada no pierde la sonrisa.

¡¡CIMAAAAAAA!!

Hasta siempre Aitatxi.

Amante de los animales, a quién se sino se tenía que acercar el mastín.

Al final la jornada fue un éxito clamoroso. Uxue terminó exhausta, con los pies llenos de ampollas y demostrando una fuerza y tenacidad increíbles. ¡¡Que orgulloso hubiera estado el aitatxi de ti!! Además seguro que hubiera dicho: “Ya sabía yo que Uxue subiría”. Bueno, el espíritu de nuestro padre, sin duda, reside en el interior de cada uno de nosotros, permanece como una huella indeleble, pero ahora además una parte de él descansa en el Pirineo. Esto hace que cada fin de semana que enfilamos la carretera de Jaca sea tan emocionante, un encuentro muy querido me espera en cada cumbre.

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