Esta vez tocaba disfrutar de otra forma, buscar un sitio más cercano y cómodo. Así que los tres mosqueteros, junto con Ander, amigo de Miguel, nos fuimos a ver si podíamos subir al Adi. ¡¡Pobre infeliz!! Acaso no se que lo que unos niños quieren es disfrutar de la nieve, sufrir los rigores del frío en pies y manos hasta que el dolor les haga llorar y le obligue a la retirada. Vamos, que hacer cima o no, no es que no les importe, es que ni piensan en ello. Así que nada: A JUGAR.
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| Jopé, vaya pintas. |
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| Tan chiquitín y ya haciéndose el interesante, o será que está helado. |
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| En este punto es en donde les explico donde está la cima, lo poco que falta y esas cosas, hasta que me doy cuenta que no me hacen ni caso y que se han tirado al suelo a revolcarse por la nieve. |
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| Lo de tirarse al suelo no era broma. |
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| Sin más, son diferentes formas de entender un descenso. |
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